14
Jul
10

When in Rome…

Es el título de una comedia romántica que estimo berreta pero tal vez se ajusta un poco al concepto.

Podría pensarlo como ese tiempo del “estar en Roma”; no allí, en un allá lejano, sino en ella. No me refiero a yo-en-ella sino a mí misma sumergida, atrapada en su ser: absorta, devorada, perdida, disuelta, desbarrancada, abismada en ella. Sólo voz, sólo latencia, sólo deseo. Nada más –y nada menos.

Sus manos hermosas en imágenes: una foto, otra foto, otra foto más de sus manos en su cuerpo. Mis manos en mí: aullidos, incitaciones, ritmos que se aceleran. Más, más, más… Más néctar, más piel, más estremecimientos. Más humedad, más pulsaciones, más latidos. La excitación crece hasta alcanzar proporciones desmesuradas. Lúbricas, sedientas, con hambre de todo, estallamos en un océano caliente, en un mar de lava, de fluidos. Nuestro placer resignificado se amansa en la orilla, en espuma y salitre intenso, en la rompiente del eco de los últimos gemidos quedos.

Es entonces cuando sabemos que el “juego” estuvo dispuesto una vez más entre las dos. Y es entonces cuando sé que allí, donde quiera que sea, se esparce en su abatimiento la mujer que amo.

Flor

[Bebita, quería darte esta sorpresa… Por supuesto, podemos corregirlo, suprimirlo, detonarlo.]

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