18
May
10

La primera noche

Hoy me atrevo a escribir, el sábado salí, por primera vez en mi nueva vida, salí sin ninguno de mis salvavidas, ni mi amigo hetero maravilloso, ni mi madre la eterna joven y por supuesto sin mis nacionales-extranjerizados.

Salí con mi amiga, solas las dos, después de mucha insistencia, le di el sí.

Me vestí linda, porque sé que le gusto, una camisa celeste, clarita y abajo un corpiño violeta, la camisa insinuantemente abierta, y trasluciendo un poco el violeta, y un jean claro bien ajustado.

Me pasó a buscar cerca de las doce, también muy prolijita, un rodete, una camperita de jean y una remera strapless blanca de hilo (sin corpiño y eso se notaba) un pantalón holgado crema, de esos que usan los skaters con mil bolsillos, nos subimos a un taxi y salimos a tomar algo.

Sentadas en el rincón más oscuro zafamos de los machos en celo, cosa que me dejaba respirar un poco más tranquila.
Para estar segura, no paré de interrumpir a mi hetero y valiente amigo con mensajitos.
A mitad de la noche, un fulano se acercó a hablarnos, paniquié y mientras me caían las lagrimas, mi amiga nos sacó del lugar, nos subimos a otro taxi y salimos para lo de sus viejos… mientras yo lloraba desconsolada, ella me abrazó y me beso la frente, me beso los ojos yo no me resistí, estaba tan segura.

Empezó a lamerme el cuello, la lengua tan cálida luchando contra el frío y el pánico, me apretó más, y ahí, en el taxi, empezó a besarme más abajo, me las cavículas, la parte superior de las tetas, desabrochó un botón más de la camisa para estar más cómoda, yo me sentía empapada, sudaba lloraba y latía todo al mismo tiempo.

En algún momento sin saber como me desabrochó el pantalón y pasando la mano por atras, tocandome la cola, me metió un dedo, primero me “rascó” con la uña la superficie, me rozó el hueco, y después de a poco se abrió paso, mis gritos cambiaron, ya no eran de pánico, pero de placer.

Llegamos, subimos, yo atolondrada, avergonzada no sabía que estaba pasando, todavía pienso que en mi sexo hay una cicatríz que me marca horrible y dura.
Entramos y ni bien se cerró la puerta nos dimos nuestro primer beso desde mi cumpleaños, el primer beso que le di con ganas, como salvajes apretamos, nos empujamos, rodamos, había saliva por todos lados, sus tetas ejercían presión contra las mías, mis pesones se defendían como podían de sus manos y el roce de sus tetas, mis manos estaba quietas, sin saber que hacer, sobandole la cola sin correr la tanga.

rodamos hasta los pies de un sillón, nos trepamos sin dejar de besarnos por miedo a que el ehchizo se rompiese, me sentía como si me hubiese meado, chorreabamos las dos, gemíamos, me acarició, me desnudó, me besó empezó despacio, por los brazos, las tetas
“me gustás tanto, tan hermosa” logró articular en el medio
la panza, y bajó, sentí su lengua urgar en mi humedad, correr la bombacha violeta, hecha una sopa, y lamer, lamer como si no hubiese mañana, ahí yo acostada en el sillón, ella arrodillada a mis pies, tocandome, lamiendome y tocandosé a ella, podía escuchar sus dedos entrando y saliendo de su propio sexo, grité, grité fuerte, grité toda, dejé de ver nada, gimió, se frotó contra mi, sexo contra sexo, como toda la noche esto era un juego de un solo jugador, yo era su tablero.

Acostadas en el sillón, ella semidesnuda y yo solo con la camisa para taparme escuchamos una toz, el padre, que había vuelto del viaje porque pincharon goma, y la madre, que habían escuchado todo, nos miraban desde la puerta del dormitorio matrimonial.

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3 Responses to “La primera noche”


  1. mayo 18, 2010 en 5:55 PM

    Nice…
    Mirá que copados los viejos que no efectuaron un coitus interrumptus…

    Nos estamos viendo Roma. besos.

  2. mayo 26, 2010 en 9:35 PM

    la parte en que escuchás sus dedos entrando y saliendo fue muy fuerte…qué lindo
    Quiero leer más, quiero saber más de los llantos de angustia y placer y del miedo a los hombres

  3. 3 Florencia
    mayo 27, 2010 en 3:37 AM

    Es todo tan fogoso, tan explícito, tan lascivo. Te confieso que me calentó leerlo, me impactó, pero… ¿Sabés qué? Más allá de la carnalidad se nota, se deja leer, que sos una chica re dulce y afectuosa. Eso me atrapó e intento imaginarte…
    Te dejo un beso.


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